Matoi Sumeragi trabaja como sacerdotisa a medio tiempo en el templo de la familia de su amiga Yuma. Yuma es la sucesora del templo y Matoi solo busca llevar una vida normal, aunque ese sueño se hace añicos cuando las dos chicas llegan un día al templo y lo encuentran destrozado y a los padres de Yuma heridos. La cosa pierde más el control cuando el ritual de "Posesión Divina" de Yuma no funciona con ella, sino que acaba afectando a Matoi, imbuyéndola con los poderes de un dios para poder enfrentar a unos misteriosos enemigos.