Cuando Hitler asumió el poder, una de sus mayores obsesiones fue materializar el principio nazi del *Lebensraum*, que implicaba la expansión territorial hacia el este. Este plan buscaba ampliar el espacio vital de Alemania, con el objetivo de transformarla en una gran potencia continental. Esta ambición ideológica fue uno de los motores de las políticas expansionistas y agresivas del régimen nazi, desencadenando algunos de los conflictos más devastadores del siglo XX.